Experimentación animal en investigación biomédica.


Hablar de la experimentación con animales es un tema bastante polémico pero me gustaría dar el punto de vista de los científicos para entender por qué, de momento, se hace necesaria para la investigación biomédica y como afrontan los investigadores el peso bioético que ello implica.

Para que la medicina avance y podamos encontrar la cura a enfermedades complejas son necesarios muchos años de investigación hasta conseguir encontrar una posible cura. Esa posible cura, antes de probarse en seres humanos, debe ser ensayada en animales para evitar poner en peligro a las personas. Si en los modelos animales se obtienen buenos resultados sin perjudicar su salud, el investigador puede plantearse el ensayo en seres humanos. Antes no estaba regulado pero desde hace un tiempo todo investigador debe tener claras las implicaciones bioéticas de la experimentación con animales y lo que la legislación dice al respecto. Antes de llevar a cabo un experimento con animales se debe pasar el filtro de un comité de bioética que evalúe si en ese experimento está justificado el uso de animales y si los resultados van a beneficiar a la salud humana; si estos van a sufrir el mínimo daño posible y si está diseñado para usar el mínimo número de especímenes, se busca cumplir el principio de las tres Rs: reducción, refinamiento y reemplazo. El comité de bioética también evalúa al investigador y al personal técnico, que sepan tratar y cuidar a los animales y lleven a cabo buenas prácticas de laboratorio son fundamentales. No se puede hacer a lo loco.

Mucha gente está en contra de la experimentación con animales, sobre todo la utilizada en cosmética, lo cual me parece 100% razonable porque la piel es un tejido “plano”, fácilmente cultivable en un laboratorio, lo que evita la necesidad de testar sobre la piel de un animal, pero eso no se puede aplicar a todas las circunstancias. Si queremos probar un medicamento que pretende curar la diabétes, como caso hipotético, se podría intentar hacer un cultivo de células endocrinas pancreáticas, que es muy probable que se haga como punto de partida, pero tras eso no bastará, porque los cultivos de tejidos no son lo mismo que el tejido real. Los tejidos de nuestro cuerpo interactúan con los tejidos vecinos, tienen una geometría y una polaridad, no hacen lo mismo las células que están próximas al torrente sanguíneo que las que están lejos, porque reciben distinto aporte de oxígenos, de nutrientes, de hormonas, etc. Hay muchas variables ha tener en cuenta para conseguir reproducir un tejido in vitro (dentro de un frasco de plástico) lo más parecido al tejido in vivo (dentro del animal o ser humano). La investigación también se ha encargado de modernizar los modelos de cultivo celular, pasando de cultivos en 2 dimensiones o monocapas (planos), a cultivos en 3 dimensiones, que reproducen mejor la organización, geometría, polaridad e interacciones del tejido con su alrededor facilitando el crecimiento del tejido en una matriz tridimensional (como un andamio). Este tipo de cultivos se hace obligatorio en la investigación de tumores por ejemplo. Los cultivos de tumores más usados son los cultivos de esferoides, porque su crecimiento tridimensional simula muy bien las diferencias entre las células internas del tumor y las células externas. Se ha visto utilizando este tipo de cultivos que las interacciones con el estroma (el tejido de sustento que mantiene la geometría del tumor y lo nutre) son clave para su crecimiento y desarrollo. El desarrollo de este tipo de cultivos no significa que la experimentación con animales pueda ser excluida, la ciencia sigue investigando en técnicas de cultivo pero de momento no se ha conseguido reproducir un tejido idéntico al real y resulta arriesgado conformarse solo con eso para ensayarlo directamente en humanos.

El 97 % de los animales utilizados en experimentación biomédica son: rata, ratón, cobaya, conejo, hámster, perro, gato, pollo y mono. Normalmente son animales transgénicos, que son los más usados en investigación biomédica con fines terapeuticos. Un animal transgénico es un animal, por así decirlo, hecho a la carta. Existen varias formas de conseguirlo pero básicamente en todas ellas se introduce un gen (mutado o no) en las células del animal que hace que éste desarrolle un rasgo morfológico, característica o enfermedad (un fenotipo), por ejemplo, ratones con cáncer humano de piel, cerdos resistentes a la gripe porcina, etc. Cuando se busca investigar sobre una enfermedad humana se introduce un gen humano en el animal y este desarrolla esa enfermedad igual que lo hace un humano, por ello resultan tan útil en investigación biomédica, el investigador puede probar un fármaco para tratar una enfermedad humana sin poner en peligro a un humano. También resultan muy útiles para fabricar productos, por ejemplo, el uso de levaduras transgénicas para fabricar la insulina que se inyectan los diabéticos tipo I. Antes se inyectaban insulina de cerdo, aislada de sus células pancreáticas, lo que era bastante tedioso y hacía necesario purificar la insulina (extraerla de las células del cerdo) con lo cual el proceso era más caro, ahora se cultivan levaduras (no pertenecen al reino animal pero sí son células animales) con el gen humano de la insulina. Las levaduras liberan insulina humana al medio con lo cual no es necesario purificarla así que se abarata muchísimo su obtención y al ser más sencillo también se producen mayores cantidades. Esto no solo se hace con levaduras sino con animales como vacas, cerdos, peces, que producen proteínas humanas capaces de curar enfermedades, es lo que se conoce con el término “pharming” (farm= granja; pharm=farmacia). También, añadiendo genes HLA en el cerdo pueden evitarse rechazos hiperagudos en caso de realizar un transplante a un humano (xenotransplante).

El uso de animales está más que justificado si tenemos en cuenta que experimentar directamente en seres humanos podría ser muy peligroso y el factor bioético pesa muchísimo más. Se puede hacer mucha demagogia al respecto pero cada animal tiene su valor y los seres humanos, que también son animales, tienen el suyo propio. Por el hecho de tener el plus de que somos seres racionales conscientes de nosotros mismos, de nuestra existencia y de la existencia de los demás, de ser capaces de hacer juicios de valor y de no responder meramente a instintos sino que actuamos con libertad, somos distintos al resto de animales. Los animales no pueden hacer juicios de valor, no pueden ser éticos, por eso no tienen ningún complejo de comerte si tienen hambre y estás en su camino. El dolor físico es el mismo en todas las especies y coincide que cuanto más desarrollado es el animal más emocional es también pero no se deben equiparar las emociones que siente un ratón con las que puede sentir un ser humano. Las personas debemos estar en contra de la explotación y la crueldad animal si queremos ser bioéticos, y existen formas de hacerlo aunque seamos carnívoros y no estemos en contra de la experimentación en investigación biomédica. Deberíamos ser respetuosos con todos los animales por igual y denunciar a la gente que los maltrata o los tiene en malas condiciones; valorar como se produce la carne que comemos, si se hace de una manera sostenible, si los animales han sido bien alimentados y han vivido con dignidad hasta el final (la carne ecológica garantiza esto); si los cosméticos han sido testados en animales, etc. Un investigador no se siente orgulloso de tener que experimentar con un animal y menos de tener que sacrificarlo si no queda más remedio, pero el fin justifica los medios.

No me linchéis después de leer esto, gracias🙂

Acerca de Lhisteria

Bióloga y Bioquímica de formación, me gusta divulgar sobre biomedicina. Gracias por visitar mi blog.
Esta entrada fue publicada en Bioética, Genética, Salud y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Experimentación animal en investigación biomédica.

  1. Ernie dijo:

    Desde la perspectiva de alguien que trabaja en modelo animal de Alzheimer, no creo que a nadie se le ocurra linchare por esta entrada. Muy bien expuesto, mi enhorabuena =).

    Ojalá la gente se de cuenta de que los que trabajamos en investigación básica no somos científicos locos que jugamos a matar animales por placer (como sí hacen otros, tema aparte), sino que nuestra actividad redunda directamente en el beneficio de amigos, padres, hermanos e hijos con enfermedades que se pueden o se podrán curar gracias a estos pequeños grandes colaboradores.

    Se agradecen entradas así, por la parte que me toca =)

    • Lhisteria dijo:

      Gracias por el comentario Ernie, la verdad que si la ciencia pudiese omitir la experimentación con animales se haría, no es que nos salga más barato o disfrutemos con ello, simplemente no tenemos opciones mejores. La ciencia sigue buscando alternativas con el desarrollo de la Ingeniería tisular y la Bioinformática para crear modelos que simulen nuestra biología y queda mucho trabajo aún.

  2. Pingback: Conejillo de indias ideal como mascota | Gabriel Morales Fallon

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s